lunes, 30 de junio de 2008

Silogismo de primer grado

Aceptemos todos los lectores de estas letras, desde este mismo momento, el pacto de ficción, algo necesario para el cine, la televisión, la literatura y las artes en general. Porque a partir de ahora vamos a tratar a un personaje de ficción como si existiera de verdad. ¿Captado? Ready or not, here we go.

Si Carrie Bradshaw puede casarse, yo también. Es así de sencillo y esa será la máxima lógica (silogismo de primer grado) de estas frases. Por lo tanto:


Si ella puede tirar por el retrete todas sus convicciones acerca de (lo poco que le gusta) el matrimonio, yo también.

Si ella puede decir sí, yo también.

Si ella puede ilusionarse con un vestido de princesa, yo también.

Si ella puede tener a sus amigos enfrascados en una boda para 200 personas, yo también.

Si ella puede llorar de emoción, yo también.

Si ella puede borrar de un plumazo 20 años de negación sobre las bodas, yo puedo borrar 10.

Si ella puede gastarse 500 euros en unos zapatos... bueno, no nos engañemos, eso no puedo hacerlo yo, pero me gustaría. ;)


Lo único que ella puede hacer y yo no es mantener a todos aquellos a los que quiere a su lado en uno de los momentos más felices. Yo sólo he podido mantener a unos cuantos y por eso, quizás por eso, todo lo demás tiene menos valor.

domingo, 1 de junio de 2008

Alberto, el conquistador

Poco amiga de las actividades deportivas, ya sabéis cuál es mi debilidad. Por eso vuelvo a quitarme el sombrero ante uno de los campeones que más ha conseguido emocionarme en los últimos tiempos. Porque Indurain era un super hombre que no necesitaba más que sentarse sobre la bici y pedalear. Y ¡ancha es Castilla! Pero Contador, tan menudo que incita más a protegerlo que a animarlo como a un gladiador en la arena, es un luchador de los pies a la cabeza, valiente, tozudo y con un par de pelotas, con perdón de la expresión. Si a uno le ponen 40 grapas en la cabeza y dos placas de titanio, lo que menos se le pasa por la cabeza es irse a correr por esos mundos de dios, haga calor, haga frío, llueva o ventee.

Por eso me pone las pilas saber que este hombrecillo menudo y moreno gana carreras por etapas como el que barre la puerta de su casa, con la cabeza fría, pero la lengua caliente de tanto darle palique a los que lleva al lado, que los tendrá aburridos, digo yo. ¿Y en qué idioma se entenderán, si eso es un Babel?

En fin, que se ha ganado la maglia rosa a pulso, no sólo por lo que haya hecho en estas semanas, sino por todo lo que lleva de recorrido vital. Cuando pienso en los modelos en los que se fijan los chiquillos hoy en día no puedo dejar de pensar que algo de razón tienen los antiguos que dicen que hay que apartar a los niños de las calles. Hombre, si se tratase de jugar como lo hacíamos nostros antes, no. Tampoco hay que pasarse. Pero para que vayan zorreando o gamberreando, mejor tenerlos subidos en una bici, pegándole patadas a un balón o corriendo a pie. Y eso que, repito, soy poco amiga del deporte.

Sin embargo, y como ya he referido anteriormente en esta ventana cibernética, con Contador se me exalta el nervio guerrero y patriótico. Esperaré con ansia el tour y la vuelta. (Prometo no dormirme para los finales de etapa).